Monseñor Caro aclara imprecisiones de crónica de El Llanquihue

DECLARACIÓN RESPECTO A CRÓNICA DE “EL LLANQUIHUE”

               

Sr.Director:

En virtud del derecho a réplica que  me asiste, solicito al diario “El Llanquihue” publique íntegramente mis observaciones a la crónica “Denuncias, suicidios y salidas de curas: los dolores que tuvo la “era Caro””, aparecida, a página completa, en la edición del domingo  17 de junio (pg. 6).

En dicha crónica hay graves imprecisiones y falsas aseveraciones que es mi deber aclarar.  Son las siguientes:

  • En relación a las denuncias de abuso sexual, con fecha 16 de junio pasado emití una declaración pública en la cual ratifico  que no recibí denuncias de víctimas por abusos sexuales contra niños; en ese sentido,  la carta que me llegó a fines del año pasado con antecedentes sobre conductas impropias (no se habla de abusos sexuales contra niños) del P. Francisco Núñez fue remitida  al Sr. Nuncio por indicación de él. El caso del P. Marcelo González fue denunciado directamente ante la Santa Sede y el proceso fue encargado a la Nunciatura. En ambos casos se tomaron las medidas cautelares correspondientes.
  • La crónica se refiere al lamentable episodio del suicidio del sacerdote salesiano P.Rimsky Rojas, quien ejerció gran parte de su ministerio en la diócesis de Punta Arenas y luego estuvo de párroco en Puerto Montt. Al quitarse la vida, el P. Rojas se encontraba en reposo en Santiago.
  • En cuanto al homicidio del P. Benedicto Piccardo, fue la justicia penal la que emitió su veredicto sancionando a los culpables
  • En relación al P. Cristián  Fernández,  asesinado en Chillán el 06 de abril de 2009  – y no en enero de 2014, como dice la crónica – no fue ni secretario ni canciller mío, pues dejó la cancillería del arzobispado el año 2000 y yo asumí el 31 de marzo de 2001. Tampoco lo ordené de sacerdote, como lo da a entender el entrevistado Domingo Faúndez.
  • Al referirse a las “salidas de curas”, la crónica sostiene  que “en los últimos años se han retirado o trasladado opositores a la gestión de Caro” mencionando algunas parroquias, pero sin especificar que el cambio de párrocos ha sido por razones muy diversas, no por ser “opositores” míos sino por petición personal de uno de ellos  que pidió permiso para volver a su tierra y otro para discernir su vocación. Otros casos corresponden a situaciones personales que impedían el ejercicio del ministerio.
  • El artículo habla de una “especie de círculo de hierro” en torno al ex arzobispo, donde “ellos aconsejaban, orientaban y apoyaban a la autoridad eclesiástica”. Dicha afirmación es falsa y tendenciosa porque quienes aconsejan, en los casos más delicados, al arzobispo –por mandato del Derecho Canónico- es el Colegio de consultores que se reunía todos los meses;  de sus siete miembros cuatro son elegidos por el presbiterio (conjunto de sacerdotes), dos por su propio oficio y uno solo es designado por el arzobispo.
  • El otro organismo que aconseja al arzobispo es el Consejo de presbiterio, que se reúne cada 2-3 meses, constituido por 11 miembros, 7 de los cuales lo son por elección del presbiterio, dos por oficio y dos designados por el arzobispo. Allí se analiza y planifica la pastoral en servicio de los sacerdotes (retiros, jornadas, salud, paseos, etc)
  • En cuanto a mi cercanía con Mons. Barros mi accionar fue de estricta obediencia a las instrucciones de la Santa Sede, que en su momento nos pidió apoyo para él, especialmente a mí que era el Arzobispo Metropolitano.
  • Con relación al entrevistado Sr. Domingo Faúndez, el Arzobispado hizo un Comunicado público el 22 de noviembre de 2012, dando a conocer la excomunión latae sententiae (inmediata) en que había incurrido al ser ordenado obispo sin mandato del Papa, por obispos cismáticos. El mismo ya había sido expulsado de la Orden de los Siervos de María y dimitido del estado clerical por la Santa Sede, el 7 de julio de 2007.

 

Sr. Director: muchos son los dolores que todos hemos experimentado durante el último tiempo y todos debemos hacer una contribución para sanar las heridas. Me he visto en la necesidad de referirme a la crónica publicada  en un  día domingo y con tanta vistosidad  porque contiene omisiones, imprecisiones y afirmaciones que faltan a la verdad y que enlodan a personas e instituciones.  Durante mi gestión como obispo de esta diócesis, sólo me guió el  propósito de cumplir la misión evangelizadora, mantener la unidad de la comunidad puertomontina y  contribuir a la pacificación de los espíritus. Pienso que los medios de comunicación tienen un gran rol que jugar en este aspecto, dando una información completa y veraz de todos los acontecimientos.

 

+Cristián Caro Cordero
Arzobispo emérito de Puerto Montt

 

Puerto Montt, 18 de junio de 2018